
Uno de los momentos que recuerdo, es cuando dibujaba en mi cuaderno y luego iluminaba, los atardeceres, en aquél tiempo de infancia, viendo cómo el mar crecía a medida que disminuía el sol hasta disolverse en el ancho azul. Ahora evoco aquellos episodios al contemplar un instánte, ya no pintado, sino registrado en memoria digital. Allá, Puerto Vallarta. Aquí, Capri, Italia. Descubrí que es el mismo sol, sólo que con unos años más. Las aguas, unas turbias allá, muy quietas acá. Les comparto un momento de la vida. ¿Te gustan los atardeceres? Hasta la próxima.