Caminar.

De años atrás a la fecha, me gusta y disfruto el caminar. Este día caminé por varios kilómetros y estas fotos son de los lugares por donde pasé. Inicié por la fachada de la Parroquia San Fco. de Sales en Miami Beach. Luego de un buen rato pasé por la Sinagoga, la cual estaba cerrada; sólo hay servicio religioso entre semana a las 9 am y hasta los fines de semana.
En la Av. Collins, estas palmeras se alzaban a la par de los edificios. El cielo un poco nublado (más tarde llovería a cántaros como si fuese diluvio).
Ya había entrado al Bass Museum of Miami Beach, ahora solo contemplé los grandes árboles que le circundan. En el interior del Museo, muestra arte contemporáneo y conceptual; no sin albergar a dos cuadras de la playa, obras de Picasso, Rubens, Giotto.
La playa, extensa y limpia. El agua entre azules. Me metí hace unos días y ando un poco tostado, pero gracias a un super gel de sávila y otras sustancias, estoy mejor.
Una de las esquinas. Se vende comida de diversas cocinas: cubana, argentina, española, americana, colombiana, por mencionar algunas.
En arquitectura es un deleite ver construcciones de 50 años atrás. Este hotel, es de los muchos que brindan un cálido recibimiento al visitante que llega con sus ahorros y el cual ,será puesto a dieta con sus ingresos.
El correo. Qué puedo decir, si hace siglos no envío una postal o tarjeta. Pero qué bueno que existe, mientras yo envío estos pixeles.
Enfrente de la playa, como a unos 100 mts., estos edificios dejan ver la presencia del ser humano en un contexto natural.
Y no falta la máquina que cobra por estacionarse con la módica cantidad de 2 dll la hora; tiene pues, sus ventajas el caminar.
Luego de recorrer estas tierras de arena, mar y concreto, sigo leyendo, viendo por la ventana cómo llueve en esta parte del planeta.

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